21 de febrero de 2010

Alegría y Bicentenario dan vida propia al Corso



La fiesta de fiestas del Carnaval del Bicentenario brilló con cerca de 20 mil bailarines que derrocharon talento, creatividad, belleza y color resaltando la identidad del valle, evocando el carnaval de antaño e incluyendo a personajes clásicos como “Los Transfomers”, “Avatar”, “El Chavo”, “Jackson”, “Diablos”, “Guerrilleros” y “Zombis”.

Además se sumaron a la celebración las pandillas del valle, los caporales, morenos, tobas, tinkus y chapacos, que arrancaron aplausos y sonrisas del público, que se apostó a lo largo de los cuatro kilómentros del recorrido, ayer.
Un cielo limpio acompañó la Entrada del Corso de Corsos, que se caracterizó por un viaje

en el tiempo, que resucitó al viejo carnaval del valle, donde las pandillas eran las protagonistas.
La Escuela Militar de Sargentos Maximiliano Paredes (EMSE) puso de relieve la celebración de antaño con guerrilleros que encarnaban a los combatientes que buscaron la independencia de esta tierra y el Batallón Logístico recreó el carnaval de 1810.

“Los Patriotas”, “Los Anticolonizadores” y “Los Diablos Rojos” evocaron la lucha por la liberación, en un marco de sátira y colorido, luciendo trajes en los que predominaban colores brillantes. También resaltaron los guerreros incaicos, con el dorso desnudo, cubiertos con una capa roja y el chulo andino, que recorrían la ruta dando brincos.

El pasó de las ocho unidades militares alcanzó su cúspide con “Los Transformers”. Los robots conquistaron al público con sus pasos lentos y sus caparazones de cartón con formas de rectángulos, cubos decorados con cubiertas verdes, azules, rojas y amarillas.

“Los Transformers” del Corso, una creación del CITE y la Policía Militar (PM), dieron la sorpresa al convertirse de robots a tanques y camiones futuristas, con tan sólo inclinarse en el suelo.

Tan aplaudidos como ellos fueron “Los Antiavatar”, una analogía de la estrella de la película Avatar, que ayer se presentaron en una alegoría del Regimiento Tumusla como “Antiavatar”. Tenían la piel azul, los ojos rasgados, la cara marcada con líneas, armados con una lanza y saltaban erguidos una danza de tobas del Regimiento Tumusla. La coreografía se repitió en dos unidades, el CITE y la PM.

Los premilitares del CITE abrieron su presentación con una carrosa típica del valle, que destacó la olla qhochala con alegorías sobre el durazno de San Benito, los choclos del valle alto, el pan de Arani y la chicha del valle.

Lucieron una carrosa del Planeta Pluritanetario, representada en un avión y con una connotación política.
Otro de los protagonistas del Corso, el Regimiento Tumusla, resaltó la lucha contra la ocupación española a través de “Los Montoneros” y el lema “Cochabamba es libre, porque nosotros así lo quisimos”.

El Politécnico presentó la carrosa de Mario Bross. Mientras que el Regimiento Víctor Ustáriz organizó una comparsa típica del valle alto. La Fuerza Naval de Carcaje un carro alegórico con motivos típicos.

Fraternidades

Después de la creatividad de los soldados, los caporales, morenos y diablos hicieron temblar El Prado y la avenida Ramón Rivero. Folklore: Aproximadamente 46 fraternidades participaron del Corso de Corsos con cerca de 7 mil bailarines, que cerraron el carnaval de la integración.

El presidente Evo Morales fue uno de los protagonistas y el que más bailó.
Los danzarines ofrecieron un día de color y reencuentro con las tradiciones. Desde las graderías no sólo llovió globos, agua y espuma, sino que hubo una demostración de alegría, donde los jóvenes se convirtieron en los protagonistas, con su entusiasmo y sus ánimos para los bailarines.

Las morenas y las diablas fueron la sensación con sus trajes escotados, multicolores, en los que predominaban las polleras cortas y de colores plateados, bordadas con lentejuelas, con los que hicieron delirar a más de un visitante que desde las graderías imitaba su baile o les pedía una foto.

Las morenadas Central Cochabamba, Cocanis, Central Miguel de Tiquipaya, San Simón y Transpeco tuvieron figuras espigadas que precedían el baile de sus fraternidades. Las deidades no sólo arrancaban suspiros, sino que atrajeron la atención del mandatario, que bailó con varias de las folkloristas, que demostraron sus mejores pasos en su danza con el presidente.

Los ch’utas, salay, los tinkus, chacareras y llameradas también resaltaron el Corso de Corsos. Varias de las fraternidades adornaron sus trajes con bordados del Bicentenario, además de wiphalas y la tricolor.

La celebración provocó que gran parte de la ciudad se vuelque al Corso de Corsos, la celebración más importante del Carnaval del Bicentenario, que continuará hoy con los carnavales zonales en Valle Hermoso y también en el valle alto.

Cámaras

El Corso de Corsos, que coincidió con el año del Bicentenario, generó gran espectativa entre los medios audiovisuales y radiales, que transmitieron en tiempo real el espectáculo desde varios puntos de transmisión de forma local, nacional e internacional a través de Internet.


Comercio

La jornada propició un intenso movimiento comercial de alimentos, gaseosas, bebidas y sobretodo de artículos propios de la fiesta, como espumas y serpentinas.

Aunque existían parámetros para la venta de las graderías, ayer, los comerciantes incrementaron los precios de los asientos de acuerdo a la demanda y la ubicación de sus tablas.

También afloraron la precariedad de las cocinas de los puestos de comida, que se instalaron cerca de las graderias, muchas no contaban con las válvulas de seguridad que conectan la garrafa con la manguera de las cocinillas.

(Puedes ver más en www.lostiempos.com).

LAS SOMBRAS DE LA FIESTA

• Aunque la Policía reforzó el control y el consumo de bebidas alcohólicas, las graderías juveniles se convirtieron en cantinas porque, pese a las restricciones, se comercializaba cerveza y otros tragos. Los ebrios hostigaron a los bailarines y saltaron las vallas para bailar dentro la ruta.


• Ni siquiera el presidente Evo Morales se salvó de los globos y de los excesos por el consumo de alcohol. La Policía arrestó a un espectador que le roció cerveza al mandatario.


• Durante la Entrada de reportó el extravío de cerca de 20 niños, quienes fueron conducidos al palco oficial, donde sus padres los encontraron, pero otros tuvieron que ser llevados hasta la Brigada de Protección a la Familia.


• El lucro se impuso a la organización, que este año descuidó el espacio para las bocacalles, debido a que las graderías acapararon el espacio. Pasar de un lado a otro con niños fue una pesadilla, debido al hacinamiento.
Los baños públicos fueron insuficientes y la gente tuvo que hacer cola.

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