23 de septiembre de 2021

EVOLUCIÓN DE LA FIESTA DEL GRAN PODER Parte 2

 En aquellos primeros años esta Diablada salía de un tambo y bailaba sólo alrededor de la manzana. El otro conjunto más antiguo habría sido una morenada formada por cargadores de otro tambo, situado cerca del actual Cine Esmeralda. (Revista Turística, s/f).

La primera referencia en El Diario aparece sólo cinco años más tarde, cuando ya existía la capilla (21-V-32); no hay mención de grupos de danza. Extraemos del programa los siguientes datos:

La fiesta tenía, pues, las características de una típica celebración de barrio, sin mayores particularidades.

Así siguió en los años siguientes. En 1937 se especifica la entrega de la pavimentación de varias calles con asistencia del alcalde municipal, el prefecto y otras autoridades, seguida de “la entrada de bailarines indígenas”. Para el día siguiente, domingo, se anuncia la procesión y para el lunes, la “recepción en casa del preste”, que aquel año fue el Sr. Santiago Aguilar, apellido de una de las familias umaleñas más notables en el barrio hasta el día de hoy. (El Diario 21-V-1937).

Y así llegamos a los años 40, caracterizados por el conflicto ya explicado entre los dos templos del Gran Poder y, finalmente, desde 1946, por la coexistencia tensa pero pacífica de las dos parroquias. La prensa de la época cubre sobre todo la celebración más “civilizada” de la calle Max Paredes. Es significativo que en el segundo año de presencia del P. Irineo (cuando no existía aún el nuevo templo) la misa principal “con comunión” fue celebrada por el propio nuncio apostólico, Mons. Egidio Lari. A continuación hubo la “entrada general de comparsas” y la procesión. (El Diario 8-VI-1941).

Desde 1945 empezaron a celebrarse dos fiestas, una en cada templo, cada uno con sus características bastante distintas. El templo del Gran Poder Antiguo fue el que concentró en todo tiempo la fiesta más tradicional. En la iglesia nueva la organización corría a cargo de su propia Junta de Vecinos pero también de las “señoras, señoritas y jóvenes de Acción Católica”; había más misas, incluida una “misa blanca” ceremonia de singular contenido instructivo y nunca presenciada (El Diario 8-VI-1946); se organizaban kermeses, carreras de costales, etc.

En los primeros años de coexistencia de las dos parroquias ambas tenían la procesión a la misma hora, hacia el mediodía después de la misa solemne. Cada una tenía su propio recorrido, pero los dos cortejos solían encontrarse en algunos puntos del trayecto, y entonces menudeaban los insultos y pullas. Por fin, años después, hacia 1960 los dos párrocos entraron de acuerdo para que una procesión, la del Gran Poder Antiguo, siguiera siendo al mediodía y la otra se postergara a la noche. Así se hizo durante casi diez años. Pero después decidieron más bien hacer una sola procesión. Esta salía del Gran Poder Antiguo, pasaba por delante del Gran Poder Nuevo, donde se le unía la imagen y el párroco de dicha iglesia y así todos juntos concluían el recorrido en la iglesia de arriba. Con ello acabaron los problemas. Así sigue haciéndose hasta el día de hoy.


Comunicado del Ministerio de Culturas sobre la Danza de "La Diablada"

 


20 de septiembre de 2021

Video DEMOSTRACION COREOGRAFICA La Diablada es de Bolivia

19 de septiembre de 2021

Video Caporalazo 2021, Perú debe reconocer que el Caporal es Boliviano!!!

Video 19 de septiembre se realiza el Caporalazo en La Paz, el Caporal es Boliviano

Video Caporalazo 2021 en defensa del Caporal por el robo peruano

16 de septiembre de 2021

EVOLUCIÓN DE LA FIESTA DEL GRAN PODER Parte 1

 La celebración de fiestas con elementos autóctonos en la ciudad de La Paz es probablemente algo tan antiguo como su fundación. Desde siglos atrás, junto al núcleo “español” y “criollo” de la ciudad, esta ha tenido siempre sus barrios y parroquias periféricas “de indios”. Tales barrios jugaron un rol importante, por ejemplo, durante el cerco de Tupaj Katari en 1781, en que quedaron fuera de la zona cercada. Uno de los diarios de la época recuerda que el día de Corpus los indios hicieron “muchos bailes” y que andaban “entretenidos en sus danzas y borracheras”.

(Castañeda, 14 de junio 1781). En la época inmediatamente anterior a la consolidación de la fiesta del Gran Poder no faltan referencias a fiestas barriales periféricas, con sus músicas y danzas autóctonas. Por ejemplo, con ocasión de la fiesta barrial de Pentecostés  en Challapampa, que incluía una “entrada de bailarines aborígenes”, la prensa se queja en los siguientes términos:

“Los bailarines aborígenes en plena población.

Probablemente se debe a autorización dada por el intendente municipal, el que los habitantes indígenas sigan molestando a vecinos de Challapampa y San Pedro con sus danzas autóctonas. Una tropa de esos bailarines fue vista ayer a tres cuadras de la plaza Murillo”. (El Diario 18 y 23-III-1923). 

Se alegra, en cambio, de que otra fiesta en una antigua parroquia “de indios”, San Pedro, que ahora iba cambiando de pobladores y se llamaba Nueva La Paz, fuera perdiendo importancia:

“Por suerte en el presente año hemos podido observar cierta tendencia a dejar de lado la aparatosidad con que se acostumbra festejar ciertas festividades religiosas de carácter local en las diferentes zonas de la población, y en las que se concretaba el pueblo, especialmente el indígena, a embriagarse con exageración...

En cuanto a lo churrigueresco de la fiesta, algo también ha disminuido. Ya no se exhibieron esos grandes y antiestéticos altares donde el derroche de colorines chillones iba a la par con la ostentación tosca de frutos y productos, todo dentro de un marco abigarrado de indígenas ebrios de alcohol y de esa monótona y fatigosa música que desespera al más paciente.


Pero poco a poco, si no en forma radical, debería irse a la abolición completa de esta clase de fiestas que por su frecuencia no hacen sino constituir rémoras dentro de las diarias actividades de la población. (El Diario 30-VI-1926).

El tono de esas y otras notas periodísticas es típico de una época en que las oligarquías se apoderaban impunemente de tierras comunales y reprimían después sangrienta y fríamente los levantamientos de sus legítimos dueños diciendo que se trataba de “indios salvajes y primitivos”. Esa era la época de sublevaciones más represiones como la de Jesús de Machaca (1921) y Chayanta (1927). Recuérdese también que, cuando en 1925 se celebró el centenario de la Independencia, una ordenanza municipal prohibió que los “indios” entraran a la plaza Murillo para que la capital no desmereciera ante los ilustres visitantes llegados en dicha ocasión.

Es dentro de este contexto que en 1922 o 1923 nace en Chi’ijini la fiesta del Gran Poder, como expresión simbólica de la identidad del nuevo barrio. Vimos ya algunos primeros festejos desde antes de la construcción de la capilla en la calle Gallardo (1.3). Otra fecha citada como inicio formal e ininterrumpido de la celebración es el año 1927. El 19 de mayo de dicho año se fundó la Fraternidad Diablada de Bordadores, que sigue participando como la más antigua hasta el día de hoy:

“Fue fundada en acto solemne y con asistencia de todos los socios, en el local de nuestro socio Sr. Santos Laime, ubicado en las calles Illampu y Max Paredes (sic)... Estaba constituida por los siguientes bordadores: Lucio Chuquimia Illanes, Juan Chuquimia Illanes, Crisóstomo Chávez, Inocencio Quisbert, Gregorio Mendoza, Antonio Viscarra”. (Documento recordatorio de las Bodas de Oro, 1976).