1 de agosto de 2020

Bordado estilizado con apliques o falso bordado

Otra especialidad del arte del bordado es el bordado estilizado o falso bordado. Este es producto de la modernidad, resultado de las condiciones sociales e históricas de la expansión del folklore y las entradas festivas, así como el crecimiento de las fraternidades de danzantes. El falso bordado tiene la técnica del envuelto, el uso de apliques de lentejuelas, con fondo de telas brillosas o cuerina, uso de perlas y pedrería casi de bisutería, es decir, no es el bordado tradicional que se hace en el bastidor, sino se emplea materiales de pura fantasía, generalmente de origen chino.

Este estilo del bordado, según el maestro Quisbert (2019), es producto de la evolución donde se han perdido los saberes y técnicas tradicionales del bordado, al que añadiría la pérdida de identidad.

Los bordadores están conscientes de esta crisis del bordado tradicional que se está produciendo actualmente motivada fundamentalmente por la falta de transferencia de saberes de los maestros, la exigencia de los cientos de consumidores y sobre todo de “prestes” de fraternidades que piden novedades, colores chillones, brillos y plastificación, sin reparar en la tradición. (Mamani y Paucara, bordadores, 2018, 62).

Es cierto que todo arte está en constante cambio producto de las nuevas relaciones sociales y prácticas festivas que influyen en los productos artesanales, bienes simbólicos que no están aislados del mundo de la hipercultura, es decir, de la globalización y el consumo comercial del arte popular en el mercado turístico. En algunos casos el bordado tradicional pasa a segundo plano y se privilegia la forma más que el contenido.

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