24 de agosto de 2020

Los Señores de El Gran Poder - LOS ORÍGENES DEL CULTO EN LA PAZ Parte 4

Recién entonces, tal vez estamos ya entre 1910 y 1920, se hace un primer contacto con el clero para establecer un culto más público y oficial. Continúa la citada reseña anónima:

“La Sra. Belmonte radicó en la casa de la Figueroa por pocos meses, siendo nuevamente acosada por la dueña de casa, por la constante romería de devotos. En este trance pensó entregar la imagen a una iglesia y para tal objeto habló al padre Dr. Tomás de los Lagos Molina, entonces párroco de San Sebastián, quién le negó el pedido”.

Dicho cura habría sugerido la capilla de Pura Pura, según Vilela, –el Espíritu Santo, según la relación anónima– pero se rechazó la idea porque esta capilla sólo se abría al público unas pocas veces al año. Irene y María Carrión (o solo María Belmonte, según la otra relación) recurrieron entonces a la parroquia del Rosario, en Konchupata (hoy calle Illampu):

“El párroco de esta capilla al igual que el anterior eludió el pedido por falta de espacio. Empero, se comprometió a buscar una casa de bajo alquiler para erigir un pequeño oratorio en la zona de Ch’ijini que comenzaba ya a urbanizarse.” (Vilela 1944: 372-3).

En estos afanes y angustias, (María Belmonte o Carrión) un día se encontró en la calle Santa Cruz con el padre Luis Terrazas a quién le contó sus cuitas, aconsejándole que buscara vivienda por el barrio de Ch’ijini.” (Reseña anónima, Gran Poder 1985).

De esta forma se vincula finalmente el Señor del Gran Poder con el nuevo barrio de Ch’ijini que recién entonces se estaba formando. Era una zona en que existía desde antes la hacienda Paula Jawira o Ch’ijini, antigua propiedad de Isidora Zambrana, vinculada con Achacachi en el Altiplano. Al lado, en lo que hoy corresponde a la calle Sagárnaga y mercado Rodríguez, estaba otra hacienda, de José Choque, vinculado a la comunidad Primer Qollana, por la región de Patacamaya-Umala. En ambas zonas se fueron estableciendo tambos para los comerciantes y hacendados que traían productos del Altiplano. Con ellos también empezó la urbanización, aunque la zona siguió fuera de los límites formales de la ciudad de La Paz hasta el año 1941. Sin embargo ya en 1912 se abrió allí la calle Rodríguez y en 1915 el mercado del mismo nombre. Más tarde, en 1926 se loteó la hacienda de Paula Jawira y la mayoría de los lotes fueron comprados por los comerciantes (Donoso 1981: 8-10). Este nuevo barrio, con una identidad aún poco definida, era el que iba a recibir al Señor del Gran Poder quien a su vez iba a dar nombre e identidad al nuevo barrio.

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