16 de agosto de 2020

Por el virus, prestes celebran a solas, en misas virtuales y con donaciones



Ayer, a las 8:00, Nelson Morgoya y su esposa Betty Maydana, prestes mayores de la fiesta de la Virgen de la Asunción de Villa Victoria, se reunieron con sus compadres Raúl Luna y Elvira Vargas y el padre Juan Surubí en el templo de la zona. Los cinco, tomando las medidas de bioseguridad correspondientes, fueron los únicos que participaron en la misa en honor a la Virgen.

Este año, por la pandemia del coronavirus, el gran acontecimiento, que incluía una entrada folklórica, en actos se resumió sólo a dos misas, - la de ayer y la que se dio el 1 de agosto- después de que los pasantes le cambiaran la ropa a la Mamita.

Ese día los prestes estuvieron sólo con el padre Juan y sus compadres, a quienes les “entregaron” la fiesta para el siguiente año (2021). Después del cambio de ropa a la Virgen, a las 10:00, el párroco celebró la misa que se transmitió por las redes sociales desde el templo para los vecinos de Villa Victoria.

“Quisimos que todos los vecinos escuchen la misa para que sientan esperanza ante la pandemia, para que la Mamita llegue a cada uno de ellos con las plegarias. Después todos nos fuimos a nuestras casas. Con el padre concretamos que nadie más vendría; no publicamos las novenas porque no queríamos incentivar la presencia de los devotos de la Virgen. No quisimos arriesgar al contagio ni a nuestros familiares ni a los amigos, tampoco a los vecinos”, dice Nelson Morgoya, dentista de profesión.
Una foto digital de los prestes Nelson y Betty Morgoya.
Foto: Nelson Morgoya

“Lo importante es ayudar”


Junto a su esposa se prepararon prácticamente todo un año para realizar la preste que debía celebrarse este fin de semana. Junto a los preparativos adelantaron algunos contratos que se vieron obligados a cancelar, pero Morgoya no se siente apenado.

“No tengo pena porque los grupos, entidades, con los que tuvimos los precontratos comprendieron; hubo un déficit, pero en estos momentos eso no es importante, lo importante es ayudar al prójimo”, dice Nelson.

Y fiel a ese principio de ayuda, con su esposa decidieron invertir parte de su presupuesto para la preste en ayudar a su comunidad. Buscaron al padre Juan y sin más trámites le entregaron un lote de víveres para que él los distribuyera “entre los que más lo necesiten”. Además, como profesional en salud, Nelson se sumó a otros galenos que orientan a través de videollamadas a las persona enfermas con la Covid-19.

Pero los Morgoya Maydana no son los únicos prestes que este año, por la pandemia, tuvieron que cancelar las grandes recepciones que organizan en honor del Señor, la Virgen o el santo al que le deben su fe y devoción, sin reparar en gastos para estar a la altura de su fe. Y, también, para dar de qué hablar por un buen tiempo a sus invitados, que en muchos casos fácilmente superan los mil.


La luz del pueblo


Los esposos Carlos Calle y Ruth Ignacio esperaron seis años para la preste que debían celebrar este junio en Turco, Oruro, en honor a los tatas San Pedro y San Pablo, a nombre de su comunidad Sullka Salli. La fiesta rota cada año por cada una de las seis comunidades de Turco, por lo que llega cada seis años a cada pueblo.

La pareja recibió la fiesta el año pasado y tenía un gran objetivo: seguir la línea que puso la mamá de Carlos, Raymunda Mollo, y dedicarle a los invitados la mejor atención, sobre todo con la comida.

“Mi mamá fue la primera preste de la comunidad en atender a todos los pobladores, antes, cada uno del pueblo se llevaba su comida a la fiesta; ella atendió a todos con el desayuno, almuerzo y cena”, dice Carlos.

Por eso se esmeraron en buscar un gran chef para organizar el festín. También buscaron los mejores grupos musicales y fueron exigentes con otros detalles de la fiesta, que se debía celebrar el 28, 29 y 30 de junio; pero llegó la pandemia en marzo y, cada día que avanzaba, con personas enfermas y muertas, los esposos fueron cayendo en cuenta de que no podrían realizar la preste.

En los seis años que esperaron la fiesta fueron al menos a 100 prestes en las que dejaron su colaboración y esta era la oportunidad para recibir la retribución, lo que no se pudo concretar. Carlos pensó en la posibilidad de trasladar la fiesta para el siguiente año (2021), pero las autoridades comunitarias de Turco no aceptaron.
Los esposos Morgoya, solos, después de la misa del 1 de agosto en el templo de Villa Victoria.
Foto: Nelson Morgoya

“Primero no me conformé y pensé en insistir, pero mi esposa y mi hermano me convencieron de que mantuviera la calma y me resignara. Mi esposa me propuso que más bien, como estábamos en pandemia, pensáramos en invertir parte del presupuesto para la fiesta en llevar alguna ayuda al pueblo; me pareció una buena idea”, dice Carlos.

La pareja ya se había comprometido a pintar el templo de los santos y con la idea de entregar alimentos secos estaban comenzando a conformarse, pero cuando Carlos viajó a Turco con un grupo de obreros para realizar el pintado del parroquia se encontró con que había otra manera de ayudar a su pueblo: pagar el consumo de electricidad de un mes de todos.

“Cuando estaba reunido con las autoridades comunitarias me enteré que debían tres meses de la luz porque por la pandemia se liberó al pueblo de ese pago; entonces yo les propuse pagar de un mes entero”, cuenta.

Y llegó el 28 de junio, Carlos y Ruth -igual que ayer Nelson Morgoya y Betty Maydana, prestes mayores de la fiesta de la Virgen de la Asunción de Villa Victoria de La Paz- estaban solos, junto a un par de autoridades comunitarias de Turco y el párraco del templo, en una misa para los santos, que antes se realizaba en dos días diferentes. Todo fue muy diferente a los que se habían imaginado, pero se sentían satisfechos oyendo la palabra de Dios y con la satisfacción de que habían ayudado a sus paisanos.

Como su esposa aún pensaba que no era suficiente la ayuda, entregó quintales de víveres a la comunidad. Además se ocupó de comprar barbijos y trajes de bioseguridad, que pronto llevarán al pueblo.

“Oramos muchos con mi esposa, lloramos porque esperamos seis años para organizar la recepción sin mucha bebida, con una buena atención en la comida, pero la vida hay que aceptarla y si nos permite encaminarnos más a la parte espiritual con la que hemos crecido, ¡qué bien! La vida continúa”, expresa Carlos.

“Agradezco a Dios ahora yo soy conocido, mi pueblo es conocido, pero no era mi intención, yo sólo quería ayudar”, añade Carlos.

Y tiene razón, la noticia de que decidió pagar con el dinero de su preste la factura de la luz de un mes de su pueblo corrió como reguero de pólvora por todos los medios y su historia se conoció en muchos lugares.
Los únicos asistentes a la misa de la preste de San Pedro y San Pablo, en Turco.
Foto: Carlos Calle

Fiesta con barbijo

“Como alguna persona decía: si tú recibes fiesta y no tienes plata, aunque con cantus pasarás, pero le darás una buena misa y una buena devoción al santo. Esta vez el problema no fue la plata, tampoco nuestra fe y la devoción, que nos sobran, pero las misas no le faltaron a nuestra Virgen”, dice por su lado Nelson Morgoya, preste mayor de la fiesta de la Virgen de la Asunción de Villa Victoria.

Ninguno de los dos se imagina qué pasará el 2021, sólo se apoyan en su fe que -aseguran - les ayudó a alcanzar todo lo que tienen hasta ahora. Cuando la pandemia dé señales de tregua tal vez vuelvan a planificar su próxima preste, para la que ningún gasto será escatimado con el objetivo de impresionar cada vez más a los miles de invitados.

Todos las fiestas se postergaron

El subalcalde del macrodistrito centro de la ciudad de La Paz, Fernando Valencia, señala que por la pandemia del coronavirus todas las festividades religiosos y folklóricas fueron suspendidas.

“Todas las asociaciones de fokloristas suspendieron las fiestas porque están conscientes de que no se puede realizar celebraciones; hay mucha consciencia, no sólo de las agrupaciones, sino en las juntas vecinales, en La Paz, al igual que en muchas provincias”, destaca.

Añade que a esta decisión se suman acciones de colaboración que las distintas asociaciones están realizando a la personas más vulnerables.

“Hemos sido testigos de hermosos desprendimientos de pasantes de prestes y de miembros de la fraternidades, no sólo con actividades artísticas a través de las redes sociales, sino con aportes para hogares de adultos mayores. La Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder hizo una colecta de productos para las familias más necesitadas”, señala.

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