18 de agosto de 2020

Gran Poder Patrimonial - Introducción Parte 2

De extraordinaria importancia resulta el enfoque de Jhonny Guerrero que desarrolla una percepción integral de la fiesta sensorial y cognitiva En su texto reflexiona sobre las formas de entender a la cultura y el proceso de patrimonialización que ha tenido la Fiesta del Señor Jesús del Gran Poder. A fin de lograr esto, hace hincapié en la interacción permanente entre lo material e inmaterial, expresiones que, al ser patrimonializadas, se tornan aún más complejas. Realiza un acercamiento a las características de la festividad del Gran Poder a través de un recuento que refiere la historia, la devoción a la imagen del Señor del Gran Poder, para luego examinar los procesos de patrimonialización de la cultura. Se cierra este capítulo con un resumen de la circulación de capitales tanto económicos como sociales de esta festividad, trabajo realizado por David Mendoza.

Este retrato de la festividad no podría quedar completo sin la presencia testimonial y sensible de quienes han estado involucrados directamente por lo que el Tercer capítulo introduce los testimonios de vecinos como Ricardo Carranza que nos cuenta su vivencia en la zona de Ch´ijini y cómo ha visto conformarse lo que es hoy la más importante fiesta patronal del municipio de La Paz, un testimonio imprescindible de lo vivencial que ofrece un conjunto de hechos sin el filtro académico de los estudiosos.

En su testimonio, David Aruquipa, comienza introduciéndonos en la emotividad y el compromiso de fe que conforma la médula de la participación de miles de danzarines. Mientras describe el recorrido de la entrada y las diferentes reacciones del público en su trayecto, refiere la toma simbólica del espacio urbano haciendo una referencia a la antigua conformación de La Paz, la trasgresión desde los “Waphuri Galán” como una expresión de resistencia, transgresión y reivindicación de derechos humanos referidos a la dignidad y libertad de quienes tienen una opción sexual diferente a los estereotipos conservadores de la sociedad fuertemente tradicionalista y patriarcal.

Resulta ciertamente válido la versión de Clemente Mamani Laruta, situando la festividad desde su experiencia como, vecino, radialista y poeta aymara refiere la relación entre el conjunto de las expresiones de la fiesta para centrar su análisis en la ritualidad andina y posesionar a la festividad del Gran Poder como un “ordenador ritual y folclórico” en la región. Clemente describe también el desarrollo y el sentido del barrio de Chijini y la conformación y consolidación de la festividad a partir de la historia remota y reciente. El capítulo se completa con una mirada que resulta de gran aporte, es la que nos ofrece Edgar Arandia, artista plástico y antropólogo, que analiza cómo las estéticas festivas y devocionales desde diferentes vertientes se han ido conjugando para dar lugar al fenómeno de la representación tricéfala y su censura posterior por la Iglesia católica. Refiere también hechos de la historia de la interculturalidad y la resistencia de la religiosidad andina, como las comunidades y los líderes religiosos indígenas concibieron un “método para subsumir a sus divinidades en los cultos cristianos, de tal manera que pasaran casi inadvertidos en las prácticas de tradición judío cristiana”. Según éste autor se inscribe en este paradigma la expresión colectiva de la Festividad del Señor Jesús del Gran Poder que devela “formas de veneración indígena diferente a la de otras imágenes” especialmente en la etapa en que la Iglesia católica ejerció la “extirpación de idolatrías”.

Cerramos esta publicación con un cuarto y último capítulo dedicado a destacar los valores patrimoniales que conforman la Fiesta del Gran Poder, donde David Mendoza nos refiere la riqueza expresada en las danzas folclóricas patrimoniales del acervo boliviano que participan en la fastuosa entrada con sus orígenes, evolución y actuales características. A partir del testimonio que brindan David Aruquipa y Vida Tedesqui sobre del proceso de preparación de la carpeta para la postulación de la Festividad de El Gran Poder ante la UNESCO y consiguiente inclusión a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este proceso está aún más detallado en un artículo de Carmen Beatriz Loza, quien ha desempeñado un rol vital en la elaboración de la carpeta presentada a la UNESCO, así como en el seguimiento de esa gestión, la misma que de manera corresponsable debemos asumir tanto las instancias de gobierno, las instituciones, organizaciones y los actores directamente involucrados en la celebración, para la salvaguardia de los valores y contenidos culturales que hacen a la esencia del patrimonio declarado. Se incluye también el formulario de postulación enviado a la UNESCO y la certificación final de su inclusión como parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Corresponde cerrar la introducción a este volumen, presentado inicialmente en una versión digital, rindiendo un homenaje póstumo a la incansable investigadora y gestora Carmen Beatriz Loza, cuyo aporte ha sido fundamental para el reconocimiento mundial de esta singular y genuina expresión cultural.

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