16 de julio de 2010

Los Caporales, el domingo...

Pedazo de memoria

Wálter Ego (Periodista)

Alma de la leyenda que va tomando cuerpo de historia, eso es el Caporal, la danza de los libertos. Al frente, en antitesis, avanza pesadamente, con chasquido de cadenas, la columna de negros esclavos encadenados: la Morenada. Los Caporales aparecerán este domingo 18 en al menos 54 ciudades del mundo. Irán por las calles rebosantes de patria, ostentando su poder, soberbios de mirada, lujosos de ropaje y agitando sus látigos.

En muchas capitales les seguirá una pegajosa música de caporal creada por Rolando Malpartida, numen de la composición y animador vital de la vida cultural cochabambina; un tema ad hoc interpretado por la Banda Municipal de la Llajta con las voces, además, de Arce y de Osvaldo: “Los caporales son de Bolivia, dueños de su libertad. Hijos de la Saya y del Moreno, sin pecado original...”

Se dice que los bolivianos tenemos entraña de ingratitud, pero esta fiesta mundial, literal Caporalazo, nos impone diluir ese prejuicio y adjudicar los méritos a Radio Pasión y a Napoleón Gómez, líder de la Organización Boliviana de Defensa y Difusión del Folklore (Obdefo), con el respaldo del Ministerio de Culturas.

La historia de los Caporales parecerá de reciente data, los años setenta del siglo pasado, a impulsos de la familia paceña Estrada Pacheco, pero tiene raíces coloniales si vamos a aceptar que ellos, los Caporales, son hijos de la Saya y del Moreno, esclavo éste último de los argenteros del Potosí colonial cuando en el Súmaj Orq’o faltó la mano de obra.

Lo que hicieron Alberto Pacheco y su familia en 1969 es también digno de la gratitud boliviana. Animadores de los festejos del barrio de Chijini, zona del Gran Poder paceño, trasladaron un día a La Paz a los trascendentales negros de Tocaña, esa población que retoza entre la coca, los cítricos y el café en un recodo del subtrópico de Yungas, e hicieron saber a los bolivianos que tenían una tercera raíz, la afro, además de la india y la blanca.

El imaginario popular enriqueció la idea de lucir mejor al Caporal en las calles, como paradigma de la libertad, y todos los jóvenes del país se alzaron en las Entradas como militantes de la airada danza. En todas partes, de Tarija a Cobija y de Puerto Suárez a Charaña, todos somos caporal. Los caporales de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Beni, Chuquisaca... Vamos, pues, documentemos nuestro discurso caporalero con aquella crónica parcial que Coco Manto nos contó hace algunos años, cuando se daban las primeras evidencias del saqueo cultural que perpetraban ciertos nada creativos y menos valientes plagiadores transfronterizos al norte y al sur del país.

Como leyenda, pétalo de rosa que quiere tomar fortaleza en la piedra de la historia, va, pues, esta “Filiación del Caporal”.

“Dijo la Saya: naciste bello, creciste esbelto, serás un ángel no consagrado por ningún amo ni tribunal. Eres mi hijo, te quiero libre, no sometido como tu padre, encadenado a los caprichos del mineral. Lo secuestraron. Me quedé sola bailando Saya, siempre a la espera de que el Moreno huya del Cerro del Capital. Volvió vencido y nos amamos de cuerpo entero con el deseo de los que ejercen a fuego vivo su amor carnal. Naciste hermoso y yo te pido que tengas fuerza, seas soberbio, comandes gente y que te llamen El Caporal.”

“Dijo el Moreno: yo soy tu padre, yo fui un esclavo; me encadenaron para llevarme a la alta tierra del Potosí. El cruel sorojchi, la Morenada... Mitayo negro del patrón Frío, la huayrachina fundiendo plata y así morí. Desde los Yungas me llegó al alma la voz de Saya, mi novia ardiente. Volví por ella y nos amamos con frenesí. Tú eres el fruto de ese romance tan a destiempo. Tu bella madre, muerte en.saya.da, grupa de fuego, como la vi. Sigue tu paso independiente. Ponle a tu vida fuerza del pueblo, aire caliente y el sabor bravo de nuestro ají.”

“Y nada dijo el descendiente de tanta magia saya-morena, el biennacido sin el pecado original. Se vio al espejo, se hizo de un fuete, se puso botas con cascabeles, blusón, sombrero y pantalones corte colán. Caminó recio por la avenida, las multitudes se le juntaron diciendo es nuestro y consagraron al Caporal. Se armó la tropa: Rey Bonifacio, Achachis, Machus... y en las Entradas: él es cultura y la cholita, escultural.”

Los Caporales son de Bolivia, bailan con gracia y autoridad. Que no nos plagien. Son de Bolivia. Ellos defienden la libertad.


Los Caporales son de Bolivia, bailan con gracia y autoridad. Que no nos plagien. Son de Bolivia. Ellos defienden la libertad.

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