5 de febrero de 2022

La Industria Sin Chimeneas: La economía espiritual del Gran Poder

La proximidad entre la vida y la representación, entre lo estético y lo mundano, se vuelve particularmente explícita en las dinámicas de la entrada y en su articulación de lo económico y lo religioso. Si el entendimiento de la ‘veracidad’ del baile, dilucidado en el discurso sobre el traje festivo, hace que el modelo antropológico de la inversión carnavalesca2 (Bakhtin 1968) sea inadecuado para describir el Gran Poder; el profundo entrelazamiento entre la prosperidad económica y los aspectos religiosos convierten en inapropiada la teoría de la fiesta como válvula de escape.

Stobart (2006: 5) observa cómo los enfoques académicos de los fenómenos sociales y de la producción y reproducción social han sido afectados por un ‘reduccionismo económico’ que ha ido particularmente en detrimento del entendimiento del mundo andino. Citando a Herzfeld, Stobart sugiere que la investigación social es afectada por una ‘división del trabajo cartesiana’ dónde supuestamente se omiten los aspectos no materiales de la vida social, como la narrativa, la música y la representación.

En las secciones siguientes trataré de resaltar algunas características interesantes de la Fiesta del Gran Poder. Abordaré los efectos materiales evocados por la entrada y su importancia en el diseño y la activación de procesos sociales y económicos cruciales para el bienestar de la comunidad. Las inversiones en lo sobrenatural, el movimiento, la circulación de fuerzas, cuerpos y recursos producidos por la entrada parecen lubricar las relaciones y conexiones a lo largo del tejido urbano y también engendrar una fuerza generadora capaz de impulsar la reproducción y el crecimiento. El concepto de producción del Gran Poder no es puramente económico pero está también enraizado en una serie de fuerzas espirituales y sentimentales complejas, así como en dinámicas relacionales. 
La economía espiritual del Gran Poder

La economía espiritual del Gran Poder

31 de enero de 2022

Historia del Santuario Jesús del Gran Poder Parte 2

De esta manera, la Entrada del Gran Poder constituye fue una acción de despliegue hacia un espacio social y territorial que estaba ocupado por una clase social que excluía y segregaba a una clase social emergente que ascendía en su capital social, cultural y económico. A partir de ese año, la Entrada toma posición y fuerza tanto social, cultural y económica, se consolida en la zona de origen para expandirse hacia otras zonas. La fiesta ya no se considera sólo de los aymaras urbanos o mestizos de la zona de Ch’ijini, sino que ahora es la expresión social de la clase media y de algunos sectores de la élite mestiza paceña; así el desborde de los grupos sociales emergentes va cobrando fuerza. Debido a ello, el número de fraternidades y fraternos empezó a crecer notablemente, y en ese mismo año, instituciones y autoridades locales y nacionales como el presidente Hugo Banzer Presidente empezaron a dar apoyo a la festividad.

Poco después de la entrada del mes de junio de 1990, la iglesia antigua del Gran Poder, a cargo del Padre Miguel Silva fue objeto de un asalto que cobró la vida de este párroco. Por ello, la festividad tuvo que ser desviada a otro lugar. Durante un tiempo prudente, el templo quedó cerrado hasta un acuerdo emitido entre los obispos de la arquidiócesis. Un Obispo auxiliar y los Padres Agustinos reanudaron la celebración de la eucaristía, y Monseñor Gonzalo del Castillo se hizo cargo de la Iglesia en una situación bastante difícil.

En 1992 hicieron presencia las hermanas Carmelitas de Santa Teresa de México para atender la pastoral y catequesis de la iglesia. En 1994 posesionaron al Rvdo. Juan Pedro Smetsers (OSA) como Rector del Santuario Jesús del Gran Poder, ese mismo año, se fusionaron las jurisdicciones territoriales de ambos templos.

En 1995, el Gobierno Municipal de La Paz a través de una Ordenanza Municipal, declaró a la Fiesta del Señor Jesús del Gran Poder como Patrimonio Cultural de la ciudad de La Paz. En 1998, con la Resolución Nº 0119, la Prefectura del Departamento de La Paz, confirió a la iglesia del Señor Jesús del Gran Poder la Medalla de Honor al “Mérito Religioso”. En 1999, mediante la Ordenanza Municipal Nº 55/99 el Honorable Concejo Municipal de la Ciudad de Nuestra Señora de La Paz, confirió la Condecoración “Escudo de Armas de la Ciudad de Nuestra Señora de La Paz” en el Grado de Servicios Especiales, al Santuario del Señor Jesús del Gran Poder en la Sesión de Honor realizada en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez”.

Fue en enero 6 de 1994, el Arzobispo R.P. Luis Sainz Hinojosa, elevó la iglesia de El Gran Poder al rango de santuario, como resultado de la fructífera labor de dirigentes vecinales, folklóricos y custodios de la parroquia. En mayo de 2016, en el que se celebró la Misericordia, el Santo Padre Francisco, lo declaró “Santuario de Peregrinación”. Nómina de Párrocos, Custodios y Rectores

1974 — 1976 Rvdo. Jaime Fernández

1977 — 1978 Rvdo. Pedro Escobar

1979 — 1983 Rvdo. Juan Camacho

1984 — 1984 Rvdo. Felipe Deheza

1988 — 1990 Rvdo. Miguel Silva y Gutiérrez

1991 — 1993 Rvdo. Gonzalo del Castillo

1994 — 2015 Rvdo. Juan Pedro Smetsers

2015 — 2017 Rvdo. Bladimir Mendivil

2017 — 2020 Rvdo. Marcelo Ramírez
Historia del Santuario Jesús del Gran Poder


Historia del Santuario Jesús del Gran Poder

30 de enero de 2022

Historia del Santuario Jesús del Gran Poder Parte 1

La imagen de Nuestro Señor Jesús del Gran Poder, venerada con profunda fe y devoción por feligreses devotos de la zona y del sector rural, se expresa en la Festividad de la Santísima Trinidad en el populoso Barrio de Ch´ijini (palabra traducida de la lengua aymara que significa “lugar de pasto”) zona pintoresca a la que arribó la imagen de los brazos abiertos, luego de un prolongado peregrinaje que se inició por los años ‘20 en Miraflores, con un recorrido por las calles: Riverilla, Juan de la Riva, Mercado, Honda, Figueroa, Yungas, México, hasta arribar al domicilio de Celso Mostacedo en la calle Antonio Gallardo.

En 1927, los vecinos de Alto Ch´íjini se organizaron para adquirir un terreno destinado a la construcción de una pequeña capilla para el Señor del Gran Poder a ser erigida en la calle Antonio Gallardo. En 1928, mediante un préstamo financiero se empezó a edificar la capilla por la Junta de Propietarios de Ch’ijini hasta si inauguración en 1932.

En 1939 llegaron a La Paz los padres Agustinos holandeses y uno de ellos fue el padre Irineo Otzen, quien era el encargado de concretar una nueva iglesia siguiendo órdenes superiores de Holanda. En consecuencia el padre adquirió un terreno en la zona de Bajo Ch’ijini (calle Max Paredes) donde se procedió a edificarla. En 1940, a partir de la existencia de dos iglesias, surgieron problemas entre las zonas de Bajo y Alto Ch’ijini, ya que el lienzo original que se exponía en la Antigua capilla de Alto Ch’ijini debía ser trasladada a la Nueva Iglesia de Bajo Ch’ijini. Devotos y vecinos de Alto Ch’ijini negaron su traslado del lienzo original a la Nueva Iglesia, intensificándose los conflictos; hubo peleas, heridos y amenazas.

Los problemas duraron aproximadamente ocho años. De inicio, para el retoque de la imagen se contrataron a pintores locales, quienes sin embargo se negaron realizar dicha labor. Posteriormente, dos pintores no profesionales, al parecer de nacionalidad peruana, realizaron el retoque de la imagen, transformándola a un Cristo con un sólo rostro. Los vecinos de Bajo Ch’ijini cedieron en sus posiciones, decidiendo llevar una réplica de la imagen del Gran Poder y fue Monseñor Abel Antezana quien mandó hacer una copia de la misma, quedando el lienzo original en la antigua capilla de Alto Ch’ijini.

Actualmente, la iglesia del Gran Poder “Nueva” es conocida de manera oficial como la iglesia de Santísima Trinidad y la “Antigua” es conocida precisamente como tal. Desde entonces, los conflictos fueron calmándose y ambas zonas continuaron las celebraciones pero con modalidades propias. A partir de 1945 empezaron a celebrarse dos fiestas, una en cada iglesia, cada una con características distintas y con recorridos propios. En los primeros años, ambas tenían la procesión a la misma hora, lo que provocaba algunos roces. Años más tarde, decidieron hacer una sola procesión encabezada por el párroco de la iglesia y la imagen del Señor del Gran Poder. La procesión partía de la Iglesia antigua del Gran Poder y llegaba a la Iglesia Nueva, y ambas zonas concluían el recorrido en la Iglesia Antigua, y con ello acabaron los problemas.

En 1955, la festividad se realizó con varias actividades de tradición y solemnidad. En 1966, tuvo lugar la Primera Entrada Folclórica organizada. En 1970, la fiesta y su entrada pasan a ser de un evento barrial a una manifestación folklórica – religiosa de toda la ciudad. En 1972, don Lucio Chuquimia Aguirre recibió por segunda vez el cargo de Preste de la Entrada. Esa Entrada tuvo una participación de 27 grupos folklóricos y también presentaron carros alegóricos presididos por la imagen del Señor Jesús del Gran Poder. El 12 de mayo de 1974 se fundó la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, los gestores de esta asociación fueron los señores Lucio Chuquimia Aguirre, Luis Calderón, Carlos Suarez, Enrique Zenteno y otros. En 1975, por primera vez la fiesta de la zona rompió el cerco de Ch’ijini y avanzó hasta el Paseo de El Prado, la arteria principal en el corazón de la ciudad de La Paz.

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