Todo eso es un proceso de gasto económico. Luego vienen las recepciones, las fiestas tengo que comprarme
mi terno, contratar la orquestra y también tengo que ver en la calle lo que debo comprar. Llega el día de la
fiesta. Y en la fiesta como se hacen los gastos: los ensayos, visitas por aquí, por allá, gastos, por lo que quiero
inflarme como el globo. El día de la entrada tú haces una encuesta con los muchachos que limpian zapatos y
te das cuenta de que en un día terminan diez cajitas de betún, mientras que en los días regulares una semana
le alcanza una cajita. Ese día son como diez semanas de trabajo. Ese día se empeñan joyas, anillos, hay un
movimiento fuerte en estas casas de préstamo y en los bancos ni que decir. Vas a ver la señora sandwichera que
se ha ido a empeñar su anillo por 200 bolivianos y eso tiene que invertirlo en la Fiesta del Gran Poder y tiene
que darle ganancia. ¿Y para cuánto sirve esta ganancia? De cuatro a seis meses para poder cuidar a sus hijos. En
los talleres, las pollereras están trabajando como nunca; esta gente que no tenía trabajo hoy en día tiene trabajo.
O sea, la fiesta de Gran Poder genera una situación económica muy fuerte de inversión, lo que el Estado no da,
lo que el Estado no ofrece. Entonces, los políticos lo han visto y quieren meterse porque quieren sacar rédito
de allí. Excluyendo el pago del público, considerando solo los folkloristas esto llega a sumar más o menos 20
millones de dólares. Por eso nosotros decimos ‘la industria sin chimenea’ en un aspecto ecológico del término
(Alejandro Chipana, en entrevista con el autor, 13/03/04)..
Sitio de informacion de los Carnavales y expresiones Folkloricas de Bolivia. Si quieres informarnos de algo escribenos a blogsnoticias @ gmail.com
21 de febrero de 2022
‘LA INDUSTRIA SIN CHIMENEAS’: EL GRAN PODER Y EL MOVIMIENTO ENCANTADO Parte 1
Mis informantes y yo a menudo discutimos acerca de
lo que la iglesia y las clases altas consideran más bien
un aspecto controversial del Gran Poder: los efectos
económicos de una celebración religiosa.
El movimiento económico que genera el Gran Poder
es... mira para que entiendan ustedes: el Gran Poder
es una torta grande para 200 invitados y en los 200
invitados está el Gerente de Banco, el que importa tela,
de la China traen perlas… en fin de esa torta todos salen
contentos. Desde luego hay los que se llevan la parte de
león, pero todos salen contentos de esta torta que se
llama el Gran Poder. Es un movimiento económico que
absolutamente llega a todos. Para la fiesta necesitamos
dos bandas, y son 120 músicos que por tres meses tienen
que dar de comida a sus hijos. Contratamos cocineras,
el barman que viene de etiqueta y ya el costurero el
modista saca su tajada. Yo para el Gran Poder tengo que
comprar tela para mi terno. Luego hay que traerla al
sastre que se lleva su tajada del Gran Poder. La prensa,
las invitaciones, o sea que por donde miremos todos
seremos felices y contentos con el Gran Poder (Luís
Jiménez, en entrevista con el autor, 20/02/04).
Cuando cuestionaba la cantidad de recursos destinados
a la entrada, la gente reaccionaba positivamente
haciendo énfasis en el ‘movimiento’, la distribución
y redistribución de la riqueza y la creación de una
conexión entre los diferentes grupos y personas de la
estructura urbana. La entrada ‘lubricaba’ los vínculos
y conexiones entre los diferentes actores sociales. En
particular, existía un énfasis en la fluidez positiva que generaba este movimiento económico contrariamente a una concentración estática de la riqueza en las manos
de uno. En lugar de concebirse como la acumulación de recursos y como ahorro, el dinero se caracteriza
fuertemente como un medio que facilita el movimiento y que crea un sentido de conexión entre los diferentes
grupos y con las fuerzas cosmológicas.
Yo he hecho un estudio sobre la economía del Gran Poder. Su movimiento llega a los 20 millones de dólares4
que no es un chiste. Desde el día domingo – después de la entrada – ya empieza la fiesta del próximo año,
reciben ese día los nuevos pasantes. Entonces yo le hago un seguimiento al nuevo pasante, como hace el gasto
a partir de este momento en que se compra cerveza para celebrar su investidura. Yo para tener una buena
representación de que mi nombre figure bien yo tengo que llegarme a endeudar. ¿Cómo me endeudo? El ayni,
no. Yo averiguo que en tal mercado por ejemplo Juan Pérez cumple años, y aunque no me haya invitado yo
voy a sorprenderle con unas cajas de cerveza y así por medio yo estoy ya comprometiéndolo para que baile en
mi fraternidad. Fiestas no me faltan. A la semana, tengo 3 o 4 fiestas o sea que estoy totalmente ocupado toda
la semana como pasante..
20 de febrero de 2022
19 de febrero de 2022
18 de febrero de 2022
LA ECONOMÍA ESPIRITUAL DEL BAILE
No todos pueden costear bailar en el Gran Poder. Los gastos mínimos incurridos por una pareja de folkloristas
para bailar morenada en la entrada incluyen una cuota que va de ciento cincuenta a doscientos dólares, pagada
a los pasantes y que es considerada una contribución a los costos de la celebración (‘flete’ de trajes festivos,
música y cerveza); alrededor de quinientos dólares para el terno y los vestidos (“las paradas) extremadamente
finos utilizados en la diana y el convite (para una pareja que baila por primera vez el gasto en ropas puede
fácilmente duplicarse); y alrededor de doscientos dólares en joyas y adornos corporales.
En el 2004 el auspiciador más importante de la Fiesta del Gran Poder, la Cervecería Boliviana Nacional (CBN),
todavía pagaba su auspicio en especie a la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder. Su auspicio
consistía en 5500 cajas de cerveza por un total de 66.000 botellas – equivalentes a más o menos 35.000 dólares.
Para dar otro ejemplo de la cantidad impresionante de dinero reunida y gastada en la fiesta, especialmente entre
las fraternidades de morenada, basta con mencionar el caso de una banda argentina que fue contratada en el
2004 por una suma de 15.000 dólares para entretener a los miembros de la fraternidad de Los Intocables luego
de la entrada.
Cuando primero le pregunté a mi amigo Justo Soria si pensaba que la cercana concomitancia entre los valores
religiosos y los materiales en la ostentosa entrada del Gran Poder era contradictoria, me respondió que mi
preocupación reflejaba el habitual sermón del clero. Según Justo, el tata estaba feliz con este derroche de
recursos en su nombre. Las exageraciones durante la celebración eran una forma de ‘hacer reverberar’ el tata
en cada calle y cada esquina de la ciudad, así como de magnificar la fe y la devoción entre los habitantes de la
ciudad. Mientras más abundante la entrada, mayor la ‘atracción’ y el alcance del tata Gran Poder.
Varios estudios etnográficos han observado el despilfarro extraordinario de recursos en las fiestas andinas
(Buchler 1980; Mendoza 2000; 109-162) en comunidades aparentemente empobrecidas. Una efectiva metáfora
es a menudo utilizada por mi amigo Luís Jiménez para darle sentido a la exageración del gasto en decoraciones,
telas y música. Después de contar los cientos de dólares necesarios para organizar la fiesta, Luís comentaba
fervientemente ‘botamos la casa por la ventana’.
Los hábiles emprendedores locales, dueños de prósperos negocios, no renunciarían a la inversión ‘irracional’ de
recursos en las actividades religiosas y sociales del Gran Poder. La explicación para este espectáculo de prósperos
comerciantes ‘sacrificando’ recursos cruciales en una fiesta religiosa ha sido tradicionalmente racionalizada
como producto de la incertidumbre en el estilo de vida urbano, de la calidad volátil de la actividad económica
en uno de los países más pobres de América Latina y, finalmente, de la proliferación de creencias espirituales
en un contexto de incertidumbre y miedo por el futuro (Himpele 2003: 237-238). Cuestiono esta asociación
simplista de la dimensión espiritual de la economía del Gran Poder y de la entrada misma con una inseguridad
mental derivada de las condiciones económicas volátiles en Bolivia. En realidad, argumento que la entrada es
una fuerza y evento que crea las condiciones para poderse dar desarrollo económico. Como comenta Justo, en
el Gran Poder lo económico y lo religioso no son simplemente entrelazados inextricablemente hasta convertirse
en expresiones uno del otro, sino también permiten la reproducción de cada uno. El monto de recursos
materiales vertidos en la organización de la entrada también activa un mecanismo de circulación de la riqueza
que es beneficioso no solamente para la comunidad, pero también para las fuerzas cosmológicas.
Al auspiciar la entrada, el pasante, generalmente un miembro pudiente de la fraternidad, utiliza su poder
económico para apoyar a la fraternidad y a sus miembros, mientras recibe reconocimiento social y amplía su
red social. Si para algunos el ser un pasante es una cuestión de prestigio y una demostración de habilidades
sociales tanto frente a los otros miembros de la fraternidad como frente a Dios, ‘pasar la fiesta’ puede también
garantizarle una indemnización social o inmunidad – como lo sugiere el nombre de la fraternidad más grande
del Gran Poder, Los Intocables – y una consolidación del propio estatus en la comunidad.
En algunos casos, sin embargo, la conveniencia del pasante es mucho más aparente. Es una práctica bastante
común que en las fraternidades que reúnen miembros del mismo gremio un ‘simpatizante’ externo auspicie la
fiesta con el objetivo más o menos explícito de que el sindicato le facilite la apertura de su propio comercio.
En algunos casos, se murmura que el pasante utiliza el dinero de la fraternidad (dinero de las cuotas) para
enriquecimiento personal. Sin embargo, hay reglas estrictas que sancionan este tipo de conducta y existe una
seria preocupación moral en la comunidad por la utilización del dinero, no para beneficio del individuo sino
más bien en el interés de la fraternidad.
El economista y folklorista Alejandro Chipana afirma que la Entrada del Gran Poder es capaz de generar
riqueza por el simple hecho de hacer que las cosas se ‘muevan’ – que circulen a través de los límites sociales y
geográficos. Como hemos visto en la introducción, en los Andes, la circulación ha sido a menudo considerada
como una fuerza cosmológica, capaz de hacer crecer las cosas y ‘dar a luz’ (Harris 2000). En el Gran Poder, el
concepto de ‘circulación’ que varios antropólogos han considerado fundamental en la descripción y articulación
de una cosmología andina ha sido sustituido por el concepto de ‘movimiento’. Sea en las actividades religiosas
relacionadas a la Fiesta del Gran Poder, sea en las actividades económicas de los comerciantes, el ‘movimiento’
mismo de mercaderías, de dinero y de personas aparece como una fuerza fundamental capaz de reproducir
riqueza y crear relaciones sociales articulando diferentes grupos y zonas urbanas.
Alejandro resaltó que la calidad circulatoria y reproductiva del Gran Poder se funda en la fe de que el dinero
invertido en el Gran Poder será devuelto al siguiente año con un ‘interés’ sustancial. “Mira a los carniceros por
ejemplo, han estado bailando en la fiesta por décadas. Hoy están muy bien acomodados porque hicieron una
inversión con fe” (Alejandro Chipana, en entrevista con el autor, 13/03/04).
El intercambio de recursos materiales y de dinero contribuye a este movimiento ‘encantado’, atravesando los
límites, los grupos sociales y los dominios. En el Gran Poder esa fluidez es reproducida aún más por al menos
dos fenómenos visibles. Uno es el ‘intercambio de baile’, un acuerdo informal entre grupos e individuos del
Gran Poder y residentes de otros barrios o ciudades. El pacto se basa en el compromiso hecho por el forastero
de bailar en el Gran Poder en el grupo de su amigo o compadre. A cambio de esta promesa, el compadre
del Gran Poder se compromete a participar en la siguiente fiesta del santo patrono en la ciudad o barrio del
forastero. Este ‘intercambio de baile’ ha generado un movimiento y una red tan extendidos, que folkloristas
peruanos de Puno, viajan a La Paz para la Entrada del Gran Poder y los locales responden al bailar en la fiesta
de la Virgen de la Candelaria en esa ciudad fronteriza. Don Froilan Flores enfatizó orgullosamente que estaba
yendo a bailar a la Argentina para honrar un compromiso con los migrantes bolivianos en el vecino país. El
‘intercambio de baile’ en el territorio nacional es incluso más intenso, especialmente con sectores rurales en el
altiplano – que a menudo están conectadas con los folkloristas del Gran Poder por lazos de parentesco.
El ‘intercambio de baile’ se complementa aún más con otro evento característico de las fiestas andinas
contemporáneas. El traje festivo utilizado en el Gran Poder rara vez es de propiedad de los folkloristas, pero es
más bien, alquilado (fletado) de los bordadores que son los guardianes de estos objetos preciosos y costosos.
Los mismos trajes utilizados para la Entrada del Gran Poder son sucesivamente fletados por los folkloristas de El
Alto para la celebración del 16 de julio. Sucesivamente, los mismos trajes son utilizados en entradas ‘menores’
a través de todo el altiplano boliviano, generando una circulación de trajes que, como fuera mencionado
anteriormente, algunas veces atraviesa las fronteras y comunidades nacionales.
14 de febrero de 2022
La Industria Sin Chimeneas: EXAGERACIONES MATERIALES
La investidura oficial de los pasantes y la primera reunión oficial de los miembros de la fraternidad usualmente
se lleva a cabo en enero con una misa en el Santuario del Gran Poder para bendecir la investidura. Esto coincide
con la primera aparición de las dos bandas y con la inauguración del ‘local’, el espacio que será la sede de las
recepciones de la fraternidad y de los ensayos hasta la entrada en junio.
La primera ceremonia de investidura a la que asistí fue la de la Poderosa Morenada Plana Mayor, también
llamada la fraternidad Plana Mayor. Me atrasé para la misa ya que esa mañana mi amigo Alfredo había venido
a arreglar un lavabo que había filtrado agua hasta la cocina de los vecinos de abajo. Corrí hacia el Santuario
seguro de haber perdido la primera parte de la misa. Cuando llegué encontré el Santuario prácticamente vacío.
Solamente algunas floristas decoraban la iglesia y el gigante estandarte de la fraternidad estaba desatendido al
pie del altar. Ni siquiera el sacerdote parecía muy preocupado por la tardanza. Los adornos florales parecían
excesivos sin embargo me provocaban una sensación de alegría. Se habían puesto plantas y flores a los lados
del altar y debajo la imagen del Señor del Gran Poder.
Bandas ondulantes de flores iban desde el altar hasta la puerta de entrada por las naves laterales y la puerta
de entrada misma estaba decorada con un emblema floral con el nombre y los colores de la fraternidad.
Las familias de los pasantes fueron las primeras en llegar al Santuario. Estaban vestidas impecablemente. Los
hombres vestían traje y corbata con pisacorbatas de oro y zapatos negros de cuero inmaculados.
Uno de ellos llevaba una cadena de oro con un crucifijo visiblemente expuesto por encima de la corbata. Las
mujeres vestían la tradicional pollera y manta de una tela claramente más fina y usaban adornos más elaborados
que en días normales. Incluso los sombreros que usaban eran de una costosa marca italiana que rara vez había
visto en el barrio. Una pieza grande de joyería fijaba el chal sobre el pecho y una pieza más pequeña lucía en el
sombrero. Noté cómo tanto el sombrero como lo zapatos eran desproporcionadamente pequeños produciendo
el efecto de maximizar el volumen de la cara y la carnosidad de las piernas y de los pies. La esposa del pasante
tenía cuatro dientes superiores decorados con oro en todo el borde, de acuerdo a una costumbre popular. El
toque final eran broches de plástico con el nombre y el rango en la fraternidad (i.e. pasante o tesorero etc.).
El Santuario se llenó rápidamente. Algunos de los miembros llevaban matracas y otras partes de su traje festivo
que habían traído al Santuario a ‘oír misa’. El sacerdote no mencionó a la fraternidad o la ocasión especial sino
hasta más adelante en la misa. Cuando esto pasó por primera vez, era para anunciar una procesión extraña que
se llevaría a cabo en el Santuario.
Uno por uno, algunos de los miembros de la fraternidad, recorrieron la nave central desde el portón hasta el
altar para entregar al sacerdote ofrendas para el Señor del Gran Poder. Las ofrendas consistían en abundantes
cantidades de comida, particularmente buenas marcas de arroz o fideo, dulces y fruta, todas para el Señor del
Gran Poder. Incluso cuando le pregunté a mi amigo Carlos si era una donación para la parroquia o un regalo
para el tata, él describió la Fiesta del Gran Poder como un consumo pródigo de productos y que el Señor estaba
sentado a la cabeza de la mesa de este festín.
Una vez terminada la procesión, el Padre Juan Pedro procedió a la investidura de los pasantes. Se puso en
frente al altar, llamó a los pasantes y a sus esposas y pronunció una declaración solemne. La declaración
era una bendición a los nuevos pasantes de la fraternidad y también una promesa para cumplir con sus
responsabilidades para con Dios, para con sus conciencias y para con el estatuto de la Asociación de Conjuntos
Folklóricos del Gran Poder. Se hizo jurar a los pasantes y el Padre Juan Pedro les colocó bandas de colores,
llamándolos por sus nombres en voz alta. Cuando empezó a bendecir a los presentes con agua bendita, otros
miembros de la fraternidad dejaron sus bancos para aproximarse al sacerdote evitando cuidadosamente de
pisar el sagrato. Trataron de alcanzar el agua bendita y muchos de ellos levantaron en alto las partes del traje
de moreno que habían traído consigo al Santuario.
Minutos después empezó la celebración fuera del Santuario. Mientras que la banda tocaba morenada, los
miembros de la fraternidad uno por uno obsequiaron a los pasantes con el saludo ceremonial andino. Cada
miembro de la fraternidad se puso en la fila, de izquierda a derecha para saludar a los pasantes con un gesto
que empezaba con un apretón de manos seguido de un abrazo consistente en suaves golpes en los hombros y
terminando con un segundo apretón de manos.
El obsequio era precedido por otro acto que expresaba el reconocimiento del poder con que se había investido
recientemente a los pasantes. Cada fraterno tenía una pequeña bolsa de plástico de la cual sacaba una mezcla
de confeti y pétalos (mistura) y la echaba en la cabeza de los pasantes. Yo había presenciado el uso ceremonial
de la mistura en algunas fiestas de santos patronos en la España contemporánea. Sin embargo, en España esto
se hace para bendecir al santo y se usa sobre la imagen del santo y no sobre los creyentes. Si por un lado este
homenaje a los pasantes parece ser un reconocimiento público a su estatus casi sagrado, por el otro es también
una forma de compartir el poder con el que han sido bendecidos, con el resto de la comunidad. Mientras más
dinero y más recursos ponen los pasantes a la organización de la fiesta, mayor es su reconocimiento social, el
aprecio y la reciprocidad del santo hacia ellos y hacia su fraternidad.
Mientras tanto, el Padre Juan Pedro, que se había quitado la sotana y estaba vestido de civil, había aparecido en
la puerta de la Iglesia y tenía en las manos un balde lleno de agua bendita. Empezó por bendecir los estandartes de la fraternidad y especialmente una pequeña réplica del Señor del Gran Poder perteneciente a la fraternidad.
La imagen había sido envuelta en tejidos andinos y estaba ahora asegurada al techo de un automóvil. Objetos
antiguos, especialmente platos en oro y plata, cucharas y cuchillos se habían cosido sobre los tejidos. Este
auto encabezaba la procesión de la fraternidad Plana Mayor desde el Santuario hasta el local, situado cerca a
la Garita de Lima, mostrando los ‘tesoros’ de la fraternidad y también resaltando la figura del tata Gran Poder
como líder de este performance.
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