Desfile. El precio de ser la soberana de una agrupación carnavalera es alto. Las distintas reinitas a pesar de su enorme entusiasmo y carisma con su público que asistió masivamente, sufrieron desde tempranas horas el sol azotador que les reflejaba de frente.
Los padres de los pequeños como cada año representaron un mayor número que los mismos comparseritos.
Alegorías. Las representaciones y motivos que más lucieron en el corso fueron las fantasías típicas, marinas y las más repetidas fueron los carros decorados con diseños de dulces, y caramelos, además de flores.

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