2 de marzo de 2017

Carnaval de El Tejar sella el gusto por sus costumbres



COSTUMBRES

El asado de carne de cerdo, la venta de frutas a precios módicos y la presentación de pandillas, son algunas de las atracciones de la festividad en Miércoles de Ceniza.

Las inclemencias del tiempo no fueron un obstáculo para que el Carnaval se apropiara de la zona de El Tejar en Sucre, donde se ofreció música, juego y comida tradicional a propios y extraños. Frutas, refrescos y el asado de chancho fueron los principales atractivos para los visitantes.

La plazuela de los Héroes de La Calancha fue el principio de un breve y alegre recorrido que llegó hasta el palacete de La Florida.

El escenario del “Miércoles de El Tejar” fue precisamente en afueras del palacete, lugar donde llegaban las pandillas entre aplausos y zapateos, por un camino acogedor, vestido en su mayoría de verdes hojas y árboles ancestrales que daban la bienvenida sosteniendo banderas y globos de colores.

Al menos siete comparsas demostraron su alegría y algunos grupos musicales amenizaron la tarde. Los espectadores esperaron a los visitantes con agua y espuma, y a pesar de ello, continuaron en la celebración que, para las 17:00, se tornaba joven.

En el sector de la plazuela Héroes de La Calancha, muchas vendedoras se acomodaron en las aceras para ofrecer frutas como durazno, uva e higo, a precios módicos; a pesar de que las precipitaciones pluviales amenazaron por un corto lapso.

Asimismo, ofertaron una variedad de panes, chicha y refrescos de frutas que fueron el complemento perfecto para el asado de cerdo que atrajo con su aroma a los clientes.

Bertha Díaz, quien acudió ayer a El Tejar como lo hace cada Miércoles de Ceniza desde hace unos 40 años, relató que “antes había más tradición, había pandillas, había más gente, era más cultural, venían bailando; ya no es como antes. También jugaban mucho con agua, con cascarones; esa era la tradición de El Tejar”, recordó.

Mientras tanto, al frente de los puestos de venta, se asentó otro grupo significativo de personas que, al formar otra larga fila entre amigos y familiares, lanzó globos con agua desde lo alto, poniendo en desventaja a los transeúntes de la zona, inclusive provocando algunos daños materiales por la dureza de su lanzamiento, conducta que molestó a algunos visitantes y vendedores.

El subalcalde del Distrito 4, René Rosales, recordó que la Policía y la Guardia Municipal debían controlar el juego con agua, pero ninguno de los efectivos presentes se encargó de esa labor, así que la población continuó con la venta y juego con globos sin interrupciones.

Rosales resaltó otros elementos que se revivieron durante la jornada de ayer: “Tratamos de rescatar la cultura desde hace varios años atrás, aquí se jugaba con los mak’unkus, el fruto de la (flor de la) papa se arrojaba antes. Normalmente los carnavaleros venían a curar la resaca a este sector; como se ve es un clima muy agradable, es un vallecito hermoso y esperamos que año tras año se vaya recuperando esta tradición”, apuntó.

Tecla Durán, una vecina de la zona desde hace varias décadas, rememoró que el palacete de La Florida era un lugar muy concurrido, y lamentó que en la actualidad muchos ciudadanos desconozcan su existencia. “Ahora con este Carnaval ojalá se den cuenta (…) el Carnaval terminaba en la plazuela y era para la despedida de cholitas”, siempre en Miércoles de Ceniza, remarcó.

También rememoró que durante la fiesta del Carnaval, más o menos cerca de los años 60, muchas comparsas salían con banda, pero sin las mujeres, pues ellas solían quedarse en los locales a la espera de sus parejas.

“Las damas no salían a bailar, los hombres nomás salían a las calles con su banda a brincar. Las damas nunca tomaban la chicha, ellas esperaban en el local; tenían madrinas de comparsa y con ellas sabían esperar a los jóvenes a que vuelvan, (cuando llegaban) recién bailaban, pero a la calle nunca salían”, añadió.

El Tejar celebró su Carnaval, ayer, por tercer año consecutivo en La Florida, sede de Gobierno durante la presidencia de Aniceto Arce.

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