23 de agosto de 2015

La Fiesta Grande, baluarte de la tradición que debe mantenerse




“Es como cumplir una promesa porque ya son cuatro años que yo acompaño a mi pareja en los recorridos, entonces de esa manera participo de las procesiones de San Roque. Es un acto de fe y eso no debería medirse en ser hombres o mujeres”,

sentenció Adriana Ávila. De esta manera resume la participación femenina en la Fiesta Grande de Tarija en la que el protagonismo lo tienen los Promesantes Chuchos, que deben ser necesariamente varones.

Tradición
La tradición de los chunchos promesantes proviene de la fe Católica y forma parte de la herencia española en Tarija. San Roque era un santo europeo que ayudaba a los enfermos con lepra. Por esta razón su danza, el recorrido que hacen, la manera de vestirse rememoran a esos enfermos que alguna vez hubo en tierra chapaca.
Para la secretaria de Turismo y Cultura del Gobierno Municipal Rita Miranda, la fiesta de San Roque es un orgullo tarijeño para quienes son católicos, nacieron y crecieron con esta manifestación de devoción y fe expresada en la romería de los chunchos promesantes y que se convirtió en una de las celebraciones más importantes de esta región.
“Esta fiesta tiene un origen, ha empezado con ciertas costumbres e hitos que marcan su característica, es una tradición que se mantiene, que se acepta, que se promueve y se practica de generación en generación. En el caso de las mujeres tenemos este mismo sentimiento de fe hacia nuestro Santo y la manifestamos de otra manera, por ejemplo a través de nuestros hijos que los promesamos desde chiquitos”, argumentó.
Admitió que es una costumbre que los chunchos sean varones, pero que también sus reglamentos contemplan la participación de las alferezas, mujeres portadores de las varas vestidas, elementos culturales que se deben respetar, mantener y promover.
A su vez, la directora del Equipo de Comunicación Alternativa con Mujeres (ECAM), Peky Rubin de Celis, indicó que esta festividad es un baluarte de la identidad tarijeña, es la representación de lo que es la cultura chapaca basada en la tradición y la historia cuyo sentido busca, como toda creencia religiosa la sanación del cuerpo y alma de las personas.
En el caso delas mujeres, estas están invisibilizadas porque responde a una configuración que se ha ido dando a través de los años a partir de una religiosidad popular, en el que se ha preferido que las mujeres expresen su fe y adhesión a partir de roles específicos, de genero, que son claros y que responden a cánones actuales de división de funciones.
Sin embargo, subraya que el punto no es que participen sólo hombres, sino por qué las mujeres quieren hacerlo, ¿sólo por romper una tradición? o por algo más profundo, que es la fe, cumplir con una promesa, vivir una espiritualidad que conlleva un sacrificio para crecer internamente.
Entretanto, para la secretaria de Desarrollo Productivo del Municipio, Roxana Romero, es algo vivencial, original y muy propio de Tarija, con un significado personal, profundo y particular. “El sólo escuchar a los chunchos bajar de la iglesia se me eriza la piel, es una tradición establecida a la que hay que respetar”.

Un reglamento que se cumple al pie de la letra

El artículo segundo del “Reglamento interno de los promesantes chunchos” establece “Que para ser aceptado como Promesante Chuncho necesariamente la persona debe ser de SEXO MASCULINO, presentar certificado de nacimiento y Certificación de la Parroquia que conste haber hecho la primera comunión”
También indica: “alféreces o las que llevan la vara vestida (espacio otorgado a la participación de la mujer de acuerdo a usos, costumbres y tradiciones ancestrales”.

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