11 de septiembre de 2013

Unos cinco mil chunchos despidieron a San Roque



La festividad de San Roque, parte del calendario cultural chapaco y que cumplió 150 años de tradición, fe y devoción, concluyó ayer con la presencia de al menos cinco mil promesantes chunchos, además de quenilleros, tamboreros, alféreces y feligreses, quienes se despidieron del Santo Peregrino hasta el próximo año.

El encargado de la organización de la procesión, Alberto Brincat, mencionó que esta festividad es gracia de Dios y que cada año van aumentando los promesantes devotos a San Roque, resaltando que tiene mucho peso la tradición más que la fe. “Las personas que asisten deberían ir con el mismo sentido de credibilidad”, manifestó.
Lucio Durán, de 72 años de edad, dijo ser el chuncho más antiguo y recordó que empezó su promesa a sus 12 años “con pleno conocimiento de fe y devoción” inculcados por su padre porque sufría una enfermedad. Desde entonces su credibilidad y respeto de promesante le dio mucha vida, valor y fuerza hasta ahora, mencionando que lo hará “hasta que el santo le permita”.
Durán dijo que le molestó la organización, pues notó que varios promesantes bailan por diversión y que pocos son “realmente consientes”. “Lo importante es saber respetar la costumbre de antes y que no se cambie un chuncho (devoto) por muchos (sin fe), porque los nuevos son los que causan desorden”, recomendó.
La Fiesta Grande culminó con la procesión de encierro que empezó a las 08:00 desde la iglesia San Roque, luego se dirigió hacia la iglesia Catedral, de ahí a la capilla de las hermanas de Santa Ana, capilla San Juan de Dios, terminado el recorrido en la iglesia San Roque en horas de la noche, con la despedida de bendiciones, cantos y alabanzas.


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