3 de junio de 2012

El grupo de morenos Los Catedráticos hizo gala del paso “militarizado” que era usado en los años 70. Otros conjuntos destacaron la tricolor en sus trajes.

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Las danzarines de la fraternidad Los Catedráticos lucen sus mantas con escudos bordados.
A ritmo de la morenada, Silvia Paredes (de 28 años) dirigió ayer un grupo de 500 cholas de la fraternidad Bordadores Amaba. Unas filas detrás, su esposo Daniel Mamani y su hijo de cinco años también danzaban al son de las matracas. “Bailar en el Gran Poder es una herencia familiar que nos une. Hace 13 años que participo junto a mi familia”, dijo Mamani, vestido con un colorido atuendo de achachi galán.

Al igual que su esposo, Paredes también contó orgullosa que casi todos sus familiares bailan en la entrada del Gran Poder. “El folklore corre por nuestra sangre”. De esta forma la Fiesta Mayor de los Andes fue motivo también de celebración familiar.

A lo largo del trayecto, Paredes lució un traje valuado en 2.500 bolivianos y además estrenó su nueva colección de joyas de oro. Para ella, la inversión no es lo más relevante, pues sus padres le enseñaron que lo más importante es cumplir con el Tata del Gran Poder. “Él es quien une y fortalece los lazos familiares”, dijo.

Para muchos de los bailarines, la Fiesta Mayor de los Andes es el principal pretexto para reunir a los parientes. “Hay fraternidades fundadas e integradas por generaciones de familias. Acá bailan juntas madres, hijas e incluso abuelas”, comentó Rosa Loza, quien participa de la entrada hace ya 15 años junto a los Verdaderos Rebeldes del Gran Poder.

Similar historia contó Anabela Aguilar, guía de la morenada Los Catedráticos, quien relató que sus padres, que también participan de la fiesta, la animaron a bailar este año, incluso le financiaron el traje. “En mi familia compartimos la fe y la devoción por el Tata”, reveló.

A lo largo del trayecto, la morena hizo gala de una manta que tenía impresa un escudo con la frase “Hecho en Bolivia”. “Mi traje es un diseño exclusivo de Mamani Mamani. Queremos dejar en claro que la morenada es boliviana”, explicó la joven, quien para el atuendo hizo una inversión aproximada de 2.000 bolivianos.

Los Catedráticos rescatan pasos

Al ritmo de la popular canción Idilio, del grupo Maria Juana y al mando del achachi Julio Blanco, unos 500 morenos de la fraternidad Los Catedráticos igualaron el paso militarizado. Primero se pusieron firmes y luego dieron vueltas de costado.

“Recuperamos el paso de estilo militar que bailaban los morenos en los años 70. Era una coreografía de nuestros abuelos y ahora el público la puede apreciar”, explicó Guido Lucani, directivo de esta fraternidad, que aglutina a 1.100 danzarines.

En esa misma línea, las mujeres de esta fraternidad vistieron elegantes botines y polleras. “Este año se incrementaron bloques de cholas antiguas, que buscan recuperar los trajes de antaño”, contó Marisol Montaño.

Punto de vista
Guillermo Mariaca Escritor El Gran Poder es la construcción de una identidad paceña con base en el mundo cholo. Todos estos años que la entrada ha pasado por el centro de La Paz ha ido madurando. Lo que tenemos hoy es un momento más de este proceso de maduración. Sin embargo, hasta ahora lo que he podido observar es principalmente la reproducción y conservación del folklore, pero no he visto una renovación del mismo.

Por ejemplo, las coreografías siguen siendo repetitivas, quizá sí hubo un poco más de renovación en la vestimenta, ése es el caso de Los Catedráticos, que han incorporado la obra del artista Roberto Mamani Mamani y han logrado modificar, para bien, la vestimenta tradicional de la morenada.

Otro elemento al que hasta ahora no se le ha dado suficiente importancia es la composición musical. Hasta ahora no he visto renovación, más bien hay mucha repetición, y esto es uno de los puntos débiles. No se ha logrado incorporar a músicos con formación profesional, ni a escritores o poetas que sean capaces de incorporar textos y letras nuevas a las canciones de la morenada.

Creo que tomando como ejemplo la tradición brasileña, que ha incorporado a músicos, poetas y diseñadores profesionales a su carnaval, el Gran Poder podría dar un salto cualitativo en un corto plazo. Por ello, creo que la fiesta mayor ahora tiene el reto de renovarse.