23 de octubre de 2011

Los afros se mueven al ritmo de cuatro danzas

Aunque la saya es cadenciosa y ritmo madre, otras danzas caracterizan al grupo afroboliviano.

El Movimiento Cultural Saya Afroboliviana (Mocusabol) cumple 23 años este 2011. Con el inicio de su vida institucional, nació la primera organización de la cultura afrodescendiente que constituyó actividades en favor de su cultura. La migración de jóvenes yungueños a La Paz en los años 80 despertó en ellos un sentimiento de reunificación. Desde entonces, rescataron cuatro danzas, cantos, rituales, letras y hasta trajes casi olvidados y sin uso desde la llegada de los primeros negros a Bolivia.
LA saya ES LA REiNA. Emocionada, Lorena Barra, presidenta del Mocusabol, dice sobre la saya: “Este baile es la alegría de nuestra cultura. Con que sólo suenen los instrumentos, nosotros sabemos que es una mezcla de cadencioso ritmo. El tambor mayor pregunta: ¿Dónde están?. El tambor menor responde: !Aquí estamos!, y el bullicioso instrumento hecho de caña hueca termina, la cuancha, la cuancha... Luego empieza la estrofa, Isidoro Belzu, bandera mayor, ganó la bandera del altar mayor”. Barra explicó que el honor que se le hace a Belzu en la letra se debe a que él terminó con la esclavitud negra en Bolivia.
Según Barra, la semba, danza africana, “magnifica la fertilidad de la mujer y de la tierra; se interpreta en época de siembra y cosecha afroyungueña”. El Mauchi es un ritual fúnebre más que un baile “para un tío (persona mayor y de mucho respeto)”, dice Barra.
La cueca negra representa el completo ritual del enamoramiento, pedida de mano y boda. Culmina con un wayño negro que es bailado con los padrinos.
El AFRO EN LA CIUDAD. Para la tercera presidenta del Mocusabol, Mónica Rey, la creación de la institución en 1989 responde a “la conquista del afro por el afro”. Ella cuenta: “Teníamos que rogar a los afros para que se involucren y decíamos, nosotros los negros, con el fin de que no usen esa frase y nos discriminen. En la actualidad, siento que es la conquista de consolidar nuestra autoestima”.
Omar Barra, expresidente del Mocusabol, rescata que la organización haya lanzado “grandes hombres y mujeres con valores íntegros. Si bien fue un puntapié para hacerse personas públicas, deberían aportar aún a este movimiento que los vio nacer como grandes líderes actuales en Bolivia”.
“Soy única”. Coral Sorzano, integrante del Mocusabol, afirmó sentirse orgullosa de ser afrodescendiente. “Cuando estoy en la calle, me doy cuenta de que soy única y mi cultura es realmente hermosa”. En igual situación, Estefani Zalles, de padre afro y madre mestiza, dijo que sintió discriminación en la escuela, aunque “ahora estoy fortalecida”.

Las frases

“La saya es nuestro mayor sentir. Cuando la interpretamos, buscamos la consolidación de nuestra única cultura”.
Jorge Peralta / MIEMBRO DE MOCUSABOL

“Mocusabol marcó la historia en los colegios de La Paz. Les decíamos cómo se baila la saya y hoy nos consultan”.
Lorena Barra / PRESIDENTA DE MOCUSABOL

Carnaval de Oruro, un reto

En esta fiesta, miembros de la saya afro se encontraron con los tundiquis de caras pintadas. Los afros dicen que “resulta denigrante y una burla que otros se pinten la cara”.

2002 Percance

Los tundiquis (negros pintados) y el Mocusabol tuvieron un pleito. “Reclamamos con derecho el color de nuestra piel”.

2010 integración

El Mocusabol volvió a Oruro y hoy espera que la ACFO le otorgue horario diurno para bailar y alegrar a miles de turistas.


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